Receta de croquetas barbacoa El Conchel

¿A quién no le gustan las croquetas?

La croqueta, ese plato que ha evolucionado con la cocina moderna y que ha pasado de ser un aprovechamiento de las carnes de guiso sobrantes, a haberlas de cosas como gambas, espinacas, boletus, e incluso mermelada de frutas o chocolate.

¿Quién no ha pensado siempre que era tan española como la tortilla de patatas o la paella?
Aunque son muchos los países que disfrutan de este plato en sus diferentes versiones, el nombre de croqueta proviene del francés “croquette” que es el diminutivo de crujiente ya que tiene su origen en nuestro país vecino Francia a finales del siglo XIX.

Louis de Bechamel, el encargado de cocina de Luis XIV, perfeccionó una salsa a base de crema que había sido creada antes por el cocinero del conde de Uxelles.
Pero no fue hasta 1817, cuando el cocinero Antoine Cámere, le sirvió en una cena para el archiduque de Rusia unas croquettes a la royale que consistían en la bechamel, envuelta en una capa crujiente.
Como todo plato famoso son muchos los que se atribuyen su creación, y los italianos mantienen que en 1533, Catalina de Medici llevó sus cocineros a su boda en Marsella con Enrique II de Nueva Orleans.

Ahora que ya sabemos de donde proviene este aperitivo considerado por muchos un manjar, nos han entrado ganas de preparar una versión un tanto especial de las mismas.

Croquetas de costilla barbacoa El Conchel y chips de boniato al parmesano.

Ingredientes

Para la bechamel:

500 g de leche
40 gramos de harina
1 clara de huevo
1 cebolla pequeña
sal
pimienta
nuez moscada

Para el relleno:

2 paquetes de nuestra costilla barbacoa

Para las chips:

2 boniatos
Ajo y perejil en polvo
Queso Parmesano en polvo.

Preparación

Para comenzar, saca las costillas del envase, aparta la salsa en un bol (puedes usarla para otras cosas como marinar lomo, solomillo…) y calienta levemente las costillas en el microondas para que se despeguen fácil del hueso. Una vez separada la carne desmígala y apártala.

Ahora prepararemos la bechamel, para lo cual tenemos que cortar la cebolla muy fina y poner aceite en una sartén a calentar y la cebolla en una sartén a sofreír.

Una vez bien sofrita le añadimos la harina y tostamos sin dejar de remover. Una vez tostada vamos añadiendo la leche poco a poco y mezclamos hasta conseguir una crema uniforme y de textura suave. Sabremos que está lista porque se despega perfectamente de la sartén.

Cogemos la costilla que habíamos reservado y la mezclamos con la bechamel, le ponemos la clara, la sal, la pimienta y la nuez moscada al gusto y mezclamos todo bien. Si la masa queda demasiado blanda podemos añadir pan rayado o maicena disuelta en agua a la mezcla.

Una vez esté todo mezclado dejamos la masa enfriando durante 45 minutos o una hora en el congelador para que nos sea más fácil hacer la forma de las croquetas cuando la masa se endurezca.

Mientras se enfría, pelamos las batatas y cortamos en rodajas lo más finas posibles (cuanto más finas, más crujientes), las metemos al horno con un chorro de aceite de oliva virgen extra, una pizca de sal, y ajo y perejil en polvo. Cuando estén doradas y blanditas solo hay que sacarlas y espolvorear por encima el queso Parmesano antes de que se enfríen.

Haz bolas u óvalos con la masa, pásalos por pan rallado y fríelos en aceite muy muy caliente. Escurre bien el aceite y déjalas en papel absorbente para retirar el exceso de aceite.

Presenta bonito… ¡Y a disfrutar!

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